miércoles, 10 de octubre de 2012

DÍAS ACIAGOS: LA TEMPESTAD QUE NO TERMINA


En menos de un mes hemos vivido una serie de episodios donde el crimen organizado sacudió incluso a la esfera política del país, siendo el epicentro de dichos eventos el estado de Coahuila. La chispa que detonó la pólvora comenzó en Piedras Negras, Coahuila con la fuga de 131 reos; las autoridades explicaron que los reos habrían hecho una fuga de película a través de un túnel y terminaron diciendo que en realidad – del mismo modo que el Chapo – salieron por la puerta principal. En un operativo del  GATE (Grupo de Armas y Tácticas Especiales) se abatió al sobrino del líder de los Zetas (Heriberto Lazcano Lazcano alias “el Lazca”) llamado Alejandro Treviño. El miércoles 3 de octubre en Ciudad Acuña ocurre el asesinato de José Eduardo Moreira hijo del exgobernador Humberto Moreira en lo que se interpretó como una venganza directa por la muerte de Alejandro Treviño. El día lunes 8 de octubre en un comunicado de la Secretaría de la Marina se confirma que hay “fuertes indicios” – palabras que han sido ampliamente criticadas – de que Heriberto Lazcano “el Lazca” habría sido asesinado en un enfrentamiento con la Marina.

Demasiados hechos en muy poco tiempo y a pocos días de que el presidente electo Enrique Peña Nieto tome oficialmente la presidencia. Estamos en medio de una tempestad que no termina, a la espera del siguiente evento de gran impacto y al mismo tiempo confrontando la violencia del día a día que eventualmente nos toca. En una espiral de violencia que parece no tener fin vemos detenciones y muertes de uno y otro bando mientras nos enteramos de la muerte de amigos, familiares y personas cercanas que forman parte de las cifras de los daños colaterales producto de crímenes que nunca se esclarecen.

Coahuila es el reflejo de lo que sucede en todo el país y este epicentro replica sus ondas de choque del mismo modo que sucede en un terremoto. Estamos sobre un territorio en permanente colisión que, por más esfuerzos que hagamos en la búsqueda de un refugio seguro, tarde o temprano el espacio que elijamos para resguardarnos será trastocado por las capas tectónicas de la violencia.

A pesar de las malas noticias hay signos esperanzadores. Flavio Meléndez, psicoanalista tapatío de la escuela Lacaniana, mencionaba en su participación de este martes 9 de octubre durante el programa de radio “El expreso de las 10” transmitido por radio UdeG, que la respuesta colectiva siempre tiene mejor resultado que la respuesta individual. La aparición de movimientos sociales que buscan soluciones ante la problemática nacional que vivimos tales como el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de Javier Sicilia o el #YoSoy132 de parte de los universitarios muestran que la sociedad civil está actuando.

Asimismo recalcó algo muy importante en cuanto a nuestra convivencia con el fenómeno de la guerra contra el narcotráfico se refiere. Decía que no debemos dejar que los delincuentes y todas aquellas personas que por medio de la violencia buscan infundir miedo se adueñen de nuestros deseos, es decir que los deseos de recreación (ir al cine, salir a un parque o simplemente caminar por la calle) sigan estando presentes y no vulnerados por el temor de la inseguridad.

La sensación de esta vulnerabilidad nos ha tocado a todos incluyendo a la clase política. Ojalá que esto sea el inicio de un cambio en la estrategia de seguridad y el término de esta tempestad con su lluvia de sangre.  Hagamos el esfuerzo de unirnos a la respuesta colectiva que ayude a disipar el temor y contribuya a que nuestros deseos no sean secuestrados, esa es la manera en que la sociedad reacciona para que la calma llegue después de la tempestad.

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